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  • Marina Martín Laguna

Camila ataca de nuevo

"Huelo que alimento"

Todo El Borrao recuerda la trágica noche en la que nuestra querida doctora Camila Cortés fue ingresada de gravedad en el hospital Lucero del Alba tras haber sido brutalmente atacada por el que por aquel entonces era su pareja, el caníbal Pablo Julián Fernández Calvo, más conocido como “El Tijereto” o el asesino de la tijera. El apodo surgió cuando las autoridades forenses se dieron cuenta de que el arma que utilizaba para trocear a sus víctimas eran unas tijeras de podar.

“Una noche, llegué antes de tiempo a una cena con amigos en su casa. Parecía molesto cuando me vio, pero insistí en que quería ayudarle a preparar la comida, así que entré en la cocina y ahí estaban, unas tijeras de podar con las que había estado cortando un melón. Nadie tiene esa destreza cortando fruta con unas tijeras tan grandes. Así es como me di cuenta de que mi novio era el caníbal al que todos estaban buscando y que, después de dos años juntos, mi relación con el hombre al que amaba iba a pasar al siguiente nivel… (ríe) me iba a comer. Confieso que en ese momento me enfadé bastante conmigo misma, ¿cómo es posible que no me hubiera dado cuenta? Todo ese tiempo teniéndole al lado… observándole, queriéndole y cortándole el pelo mientras hacíamos terapia. ¿Qué decía eso de mis capacidades como psicóloga? ¡¿Qué se había creído?! Cogí y le amenacé con sus propias tijeras, pero… como era de esperar tenía guardadas unas muchísimo más grandes y más afiladas. Las que utilizaba con sus víctimas. Y ahí estaba yo, tonta de mí, empuñando las tijeras de la fruta. El primer corte me lo llevé en el cuello. Pensé que era el final, que si por algún motivo él se arrepentía y me dejaba vivir, el tétanos acabaría el trabajo. Ocho puñaladas me llevé en total, si contamos los dos filos de una tijera suman 16. Y de pronto, me puse celosa… todo ese tiempo comiéndose a los vecinos de El Borrao a mis espaldas, mintiéndome… Nuestra pareja, nuestro amor, ¡hasta sus sonrisas! Todo era mentira y encima ahí estaba, disfrutando de mi tortura, de mi muerte. Pues no, querido mío, no… Así que le maté. Así de fácil. Supongo que no se lo esperaba y simplemente se dejó, fascinado por la belleza de mi rabia, de la ira que me mantenía con vida”.

Cuatro años después, durante la pasada madrugada del martes, Camila Cortés revivía una de las situaciones más espeluznantes, horribles y a la vez halagadoras de toda su vida: “Que alguien quiera comerte es una experiencia que no le deseo a nadie, pero tengo que admitir que, en cierto modo, me resulta excitante saber que levanto pasiones tan fuertes en la gente. ¡No te creas que un caníbal se come a cualquiera! Es como ser descubierta por un fotógrafo o un director de casting”.

Cuando la doctora llegaba de trabajar en la radio se encontró con que uno no de sus pacientes, un extranjero llegado de las Américas, la estaba esperando en la acera frente a al portal de su casa. Sin mediar palabra, el hombre se abalanzó sobre ella clavándole los dientes directamente en la nuca.

“Es como si hubiera estado experimentando antes con animales, ya sabes, muchos psicópatas comienzan torturando seres que consideran inferiores y, por lo tanto, indefensos. Así es como debió de aprender que si los coges por la nuca consigues paralizarlos, pero ¿qué quieres que te diga? Soy una superviviente y desde el incidente con Pablo siempre llevo encima un espray para osos y un buen par de tijeras de la peluquería de mi difunto padre. Las mismas con las que mi madre… en fin. Supongo que todos tenemos nuestros traumas”.

Un testigo que prefiere permanecer en el anonimato, nos muestra una grabación de lo sucedido en la que se puede ver cómo la doctora se defiende, llevando a cabo una tremenda escabechina con el cuerpo de su agresor. A pesar de las heridas, tras la huida de Camila, el hombre, del que no se distingue ni siquiera el rostro, se levanta con absoluta calma y se marcha silbando una canción de John Denver.

Hasta que el misterioso atacante no sea detenido, la doctora Camila permanecerá oculta y bajo custodia oficial, por lo que La Consulta de Camila seguirá contestando a los dilemas de los vecinos a través de nuestro periódico en vez de en la radio.

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