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  • Álvaro Valmorisco

Guía de viaje de El Borrao: La casa del bosque

Continuamos con nuestra sección semanal para hablar de la famosa casa que habita en el bosque de El Borrao

Es difícil describir la sensación que el viajero puede sentir la primera noche que pasa en El Borrao. Especialmente en aquellas en las que el cielo no muestra ni una sola nube que se interponga entre el fulgor de las lunas llenas y sus constelaciones y la tierra de los borrenses. La luz de los astros descubre, cada noche, la faceta nocturna de la comarca. Los reflejos que dotan al río de su lujoso repertorio de joyas y el abrazo de sus infinitos bosques, donde sus naturales verdes se tornan azules y sus altos árboles se erigen infinitos hasta lo alto de sus montes, a los pies del firmamento. Pero entre toda esta vestimenta de la que la noche hace gala, aparece un pequeño broche. Un visitante que flota y se oculta entre los más profundos pliegues del bosque, desde donde se asoma y busca. Nos referimos a La casa del bosque.


Son tantos los testimonios y avistamientos que la casa del bosque existe en el imaginario colectivo de todo borrense desde que tienen memoria. Es una de esas historias que narran los mayores a sus pequeños para resguardarles de los peligros que aparecen al ocultarse el sol, que acechan si uno no se va a dormir a su hora. Se trata de una precaución con la que todo el que vive aquí nace, pero que nadie que llega conoce. Por eso, es importante avisar al viajero que atraviese la bruma roja por primera vez de que las noches de El Borrao son maravillosas cuando uno las observa desde su ventana, pero es imperativo que si la casa del bosque les encuentra, no le devuelvan la mirada.


Durante el día, la casa aguarda oculta entre el frondoso monte. Nadie nunca ha conseguido avistarla en horas de sol. Quizás sea porque hay demasiados ojos que puedan detectarla, pero es solo al caer la noche cuando despliega su abanico de argucias que hacen que quien la sorprenda, corra el peligro de ir hacia ella y morir en el intento de llegar a su entrada.


No es ningún secreto en el pueblo y a nada que uno empiece a preguntar va a encontrar testimonios de primera mano. Oirá relatos de cómo la casa nunca se presenta en el mismo sitio que la última vez. De cómo hay ocasiones, sobre todo la primera vez que uno la ve, en que solo se manifiesta como una luz que parpadea en el interior del bosque, tratando de elaborar un mensaje aparentemente en morse. Los que han vuelto a verla saben que esta cambia su apariencia y puede pasar de ser un tintineante candil a una mansión completamente iluminada por luz eléctrica. Hay incluso quien dice que ha visto movimiento en su interior y hasta escuchado música proveniente de ella. No es extraño oír hablar de la casa del bosque y sus fiestas al pie del río y es probable que sea este su estado más peligroso puesto que ya no solo supone un simple estímulo visual para el curioso, si no que dispone de un vasto rango de efectos sonoros y visuales que pueden llegar hasta a desplegar pequeñas barcas con lámparas que cruzan el río, transportando a afortunados borrenses a sus exclusivas celebraciones.


Ya desde un principio aconsejamos evitar cruzar la mirada con la casa a toda costa y, a ser posible, directamente no observar el bosque durante la noche. Pero si alguna vez es usted invitado a salir de su hogar u hospedaje para buscar y subir a una de esas adorables embarcaciones, no lo haga. Nadie vuelve de la casa para contarlo. Nunca. Por desgracia, aunque no sea un número muy elevado, aparecen al año varios cuerpos de borrenses y, sobre todo, de turistas ahogados o helados de frío al otro lado del río, probablemente víctimas de la casa del bosque, inalcanzable, como decimos, para todo aquel que trata de llegar hasta su puerta.

La Guía de Viajes de El Borrao es una publicación semanal que recopila lugares interesantes y actividades notables que nuestro querido pueblo ofrece a viajeros, trotamundos y turistas.
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