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  • Álvaro Valmorisco

El Borrao F.C. recupera su puesto en la liga, pero pierde a su portero

Continúa la investigación tras la extraña y repentina desaparición de Melerón, el portero de El Borrao F.C.

La semana pasada, El Borrao F.C. se batía contra los Aurigas de Mérida en un partido histórico que se disputaba en un abarrotado Palomar, el legendario estadio de El Borrao. Pese a la lluvia y a la reducida visibilidad debido a la niebla, la grada estaba a rebosar de gente. Al fin y al cabo, se trataba del partido más importante de la historia del club: los dos equipos se jugaban el descenso a tercera regional y El Borrao no iba a permitir que los Aurigas se pusieran en su camino, jugando en casa. Hasta el minuto 17, consiguieron no encajar ningún gol.

A la vuelta del descanso, la grada cambiaba los cánticos por abucheos. Los borrenses perdían por 2 a 0 y el equipo no conseguía trenzar ni una sola jugada. El descenso era inminente. Pero un gol en propia meta del portero rival en el minuto 85 devolvió a El Borrao de nuevo al partido. La grada fue recuperando el ánimo y El Borrao no tardó en remontar el partido gracias a un gol de Juanete, el delantero de cuarenta y tres años, que se estrenaba en la liga con ese tanto.


Durante los últimos cinco minutos del encuentro, los borrenses sacaron las uñas y asediaron el área rival tratando de romper el empate y alzarse victoriosos, pero no fueron capaces de romper las líneas defensivas de los aurigas, que mantenían una férrea estrategia de defensa a la romana. Sin embargo, en el minuto 91, a escasos segundos de que terminara el tiempo de descuento, los borrenses consiguieron rascar un último córner.


Melerón, el veterano portero y capitán del equipo, subió a rematar desde su portería. Si conseguían penetrar la portería rival, mantendrían su puesto en segunda, enviando a los aurigas a tercera. De lo contrario, el contraataque sería letal. Era el momento del todo o nada.


El balón despegó del pie de Chirlito, directo al pie de Melerón, que remataba de una espectacular chilena enviando el esférico directamente al fondo de la red de la portería rival, colocando a El Borrao F.C. por encima de los aurigas. El equipo estalló en celebraciones y aplausos y con ellos la grada de El Palomar, pero lo que sucedió a continuación pilló a las humildes fuerzas de seguridad del estadio por sorpresa.

Los hinchas invadieron el campo con el objetivo de celebrar el no descenso del equipo. El terreno de juego estaba abarrotado de aficionados que abrazaban a sus jugadores y encendían bengalas. Cuando la afición volvió a sus asientos, entre la niebla y el humo de las bengalas, parecía que pasaba algo. El caos y el pánico empezó a cundir entre los miembros del equipo local que buscaban por todas partes a su héroe, Melerón. En un principio se pensó que podría haber huido hacia los vestuarios para evitar la marabunta de gente que le buscaba para hacerse fotos y abrazarle pero, más adelante, sus compañeros de equipo informaban de que su mochila y sus cosas seguían en el vestuario, al igual que su característico Subaru Imprezza rosa, que permanecía en el parking del estadio.

Ahora, una semana después del encuentro, se sigue sin saber nada acerca del paradero de Ignacio Melerón. Las autoridades parecen creer en que se trata de un secuestro, muy probablemente llevado a cabo durante la apoteósica celebración de su gol que, debido a su significado y lo que desencadenó, pasará a la historia como uno de los goles más importantes de la historia del club.


Melerón, estés donde quiera que estés, estamos contigo.


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